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Texto: Teresa Fernandez (Colaboradora Comunicación - Málaga)

El mes de febrero está marcado en el calendario por el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Desde Pint of Science queremos dar voz a las mujeres que cada día hacen ciencia para toda la sociedad resaltando la importante labor de visibilizarlas para constituir referentes entre las más jóvenes.

La divulgación de la ciencia es mucho más que dar a conocer los resultados de las investigaciones, siendo esencial también poner cara a quienes trabajan cada día. Este mes, con #PINTífcas queremos conocer a fondo a algunas de las investigadoras que nos acompañarán los próximos 11, 12 y 13 de mayo en las diferentes sedes de Pint Of Science.

Para destacar el trabajo y la visión que algunas de las investigadoras tienen de sus carreras con perspectiva de género las hemos entrevistado. En concreto, Cristina Urdiales, catedrática de Universidad en el área de Tecnología Electrónica de la Universidad de Málaga y Ana Grande, investigadora del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea “La Mayora”, son dos mujeres con dilatada trayectoria científica que sirven de referente en dos áreas con muy poco en común.

Así, Cristina Urdiales, es una de las pocas catedrática de Universidad en el área de Tecnología Electrónica. En su caso tuvo la suerte de contar con una referente en las ciencias en su propia familia aunque no fue ella quien la animó a seguir una carrera científica. Desde su punto de vista “todo es una posibilidad, el género no tiene ningún peso”, pero en su día a día si contempla como son muchas menos las compañeras de su rango.

Por su parte, Ana Grande trabaja en el estudio de la evolución de los virus y de los mecanismos que introducen la variabilidad genética. En su caso su referente es el de muchas otras compañeras: la investigadora española Margarita Salas.

Pasemos a conocerla mucho más a fondo:

 

¿Quién fue su principal referente para elegir una carrera científica?

Cristina: La elección fue algo más o menos natural, pero siempre me ha gustado Leonardo Da Vinci. Darwin, tal vez, por la parte aventurera. En divulgación, Carl Sagan, seguramente.

Ana: Quise ser investigadora desde muy pequeña. A los 9 años vi una imagen de un virus en el libro de naturales de quinto de EGB. Tras preguntar a la monja que me daba clase qué era aquello ella me habló de los virus de tal manera que me parecieron alucinantes y en ese momento decidí que cuando fuera mayor eso era justamente lo que querría hacer, estudiar los virus.

 

En su juventud ¿tuvo alguna mujer que se dedicara a la ciencia?

Cristina: Una de mis tías es matemática, pero en realidad en mi familia nunca se nos influyó hacia un lado u otro. Básicamente, todo es una posibilidad, el género no tiene ningún peso. De hecho, quien me insistió en la carrera investigadora fue uno de mis tíos, matemático también, después de que acabara la carrera.

Ana: No conocía personalmente a ninguna mujer que fuera científica, ni siquiera de la rama de ciencias de la naturaleza. Sin embargo sí tuve un referente femenino, de pequeña supe de Margarita Salas, la seguía en las noticias y quería ser como ella. Ya como científica tuve el privilegio de conocerla personalmente.

 

Cuando escogió una carrera de ciencias ¿cómo fue la noticia para su familia y entorno? ¿quiénes fueron quienes más le apoyaron?

Cristina:Creo que todo el mundo esperaba que cogiera algo de ciencias y a todo el mundo le pareció apropiado una ingeniería. De hecho, creo que lo tenían más claro que yo ...

Ana: A finales de los 70 y mediados de los 80 mi padre era policía del gabinete de identificación. Era un CSI pero a la española, con muchos menos recursos. En la jefatura tenían un pequeño laboratorio y de vez en cuando me dejaban estar allí y a mí me encantaba. A mi padre le gustaba la idea de que yo fuera científica. A mi madre no tanto, ella insistía que fuera médico o farmacéutica pero por suerte mi padre me apoyó en mi decisión. Hubiera sido una médica nefasta ya que me mareo con ver una jeringuilla.

 

¿Ha pensado alguna vez qué hubiera sido si no fuera científica?

Cristina:Después de empezar a ejercer no le he dado muchas vueltas. Antes de escoger, podía ser cualquier cosa según la edad: piloto de combate, astronauta, dibujante de cómic, aventurera... Dentro de lo que hay, imagino que al final fui bastante práctica.

Ana: Lo tenía bastante claro, pero de no haber sido científica me gustaba mucho la música y el diseño de moda. Sin embargo, todo eso lo había descartado porque para mis padres no era una opción. No se me ocurre qué habría hecho, creo que mi vocación por estudiar los virus era demasiado fuerte y me habría empeñado en ser científica a cualquier precio.

 

¿Qué le diría a su yo del pasado para animarla a seguir la carrera científica?

Cristina:Que por mal que lo pases en la carrera, el ejercicio de la profesión puede ser estupendo. Si no me planteaba más de cien veces cada curso "¿qué hago yo aquí en teleco?" era porque no tenía tiempo de pensar demasiado…

Ana: Le diría que no lo dudase pues es el mejor trabajo del mundo: harás descubrimientos de la vida que nadie conoce, tendrás la oportunidad de trabajar con científicos de otros países, de viajar haciendo lo que te gusta. Pero no te voy a engañar, tendrás que hacer muchos sacrificios aunque la recompensa será muy grande.

 

Son muchas las niñas que consideran que la ciencia no es para ellas ¿qué le diría para animarlas?

Cristina:Que al que no le guste la ciencia es porque no se la han enseñado bien o porque no le ha dado una oportunidad. Es imposible pasar por la vida sin tener curiosidad por el lenguaje secreto del universo en el que resides. Y que todo lo que vale la pena requiere cierto esfuerzo, pero que lo compensa de sobra.

Ana: La ciencia no conoce de género. Los descubrimientos científicos están ahí esperando por personas que tengan curiosidad, creatividad e inteligencia, y mucho tesón. Si tú eres así serás una excelente científica.

 

¿Qué es lo mejor de ser científica? ¿y lo peor?

Cristina:Lo mejor es poder escoger qué quieres hacer cada día, levantarte con ilusión por ir al trabajo a ver por donde sigue lo que dejaste pendiente el día anterior. Cada día puede ser un puzzle nuevo.

Lo peor, sin duda, la carga burocrática, que no deja de incrementarse más y más y consume muchísimo tiempo que podría dedicarse a tareas mucho más fructíferas. A veces se tiene la sensación de que se pasa más tiempo justificando lo que se hace que haciendo algo en sí. En otros países, hay personal especializado en esto para dejar al investigador hacer lo suyo, pero en España al parecer el científico tiene que ser todo en uno.

Ana: Lo mejor es haber tenido la oportunidad de trabajar al lado de grandes hombres y mujeres de la ciencia que me han enriquecido profesional y personalmente, en grupos de investigación fantásticos en los que hemos obtenido interesantes descubrimientos. Gracias a todos ellos he ido formándome para poder ser científica.

Lo peor ha sido sentirme en desventaja con respecto a mis compañeros hombres científicos. El haber sido tratada injustamente, como alguien que no vale para la ciencia, y haber tenido que trabajar el doble que mis compañeros para demostrar que sí valía y poder llegar a conseguir mi sueño.

 

Dos carreras de referencia

Como mujeres, ambas investigadoras pueden mostrar su visión desde el género a la carrera científica. Pero en la ciencia hay mucho más que aportar, y cómo reconocidas investigadoras presentan un currículum amplio que hay que destacar.

 

STEM y género

En el caso de Cristina Urdiales, es una de las pocas mujeres con el rango de catedrática, añadiendo a las pocas con esta categoría que además es del área de robótica. Para mostrarnos algunas ideas sobre su carrera nos ha contestado a las siguientes preguntas:

cristina urdiales 2

 

Cómo catedrática en robótica, ¿cómo ha influido el ser mujer en su carrera?

Si bien es cierto que hay pocas mujeres en esta área en particular, personalmente no he notado grandes diferencias respecto a otros compañeros por cuestión de género en mi trabajo. Tal vez pueda haber algo distinto a la hora de atacar problemas o plantear soluciones, pero no sabría decir sin más base.

 

En general hay pocas mujeres de su rango en la universidad, muchas menos en las áreas científicas ¿a qué cree que se debe?

Supongo que, por una parte, a que las carreras STEM atraen a menos mujeres y, por otra, a que, por cuestiones varias, entre los 30 y los 40 las mujeres suelen tener un parón importante por la maternidad. En mi opinión, desgraciadamente la carrera investigadora en España parece medirse al peso más que por calidad, por lo que si pierdes de 5 a 10 años en una época crítica, puede ser muy, muy difícil recuperarlos.

 

¿Puede ser una cuestión generacional? y si así fuera ¿en las próximas décadas confía que haya más o menos mujeres catedráticas?

No puedo dar una opinión experta en esto, pero mi impresión al respecto es que, efectivamente, es una cuestión generacional. Además, a pesar de los esfuerzos que se hacen por atraer niñas a STEM, sigue habiendo un componente social importantísimo que afecta, sobre todo, cuando los niños son pequeños y creo que ya se llega tarde cuando se intenta corregir este efecto cuando tienen 10 años o más. Por desgracia, creo que en cuanto a este componente vamos hacia atrás: cada vez hay más brecha entre los juguetes y los dibujos animados para niños y niñas. Sólo hay que pasearse por la zona de niños cualquier centro comercial y ver de qué color son los pasillos. Y estas cosas afectan a ambos géneros.

 

En esta edición de Pint of Science contaremos con usted ¿qué nos puede adelantar de su charla?

Hablaremos de robots asistivos. Los robots que dan soporte físico conviven con personas día a día y es necesario facilitar dicha convivencia o acabará habiendo rechazo. Es el equivalente a tener un compañero de piso que nunca baja la basura, pero al que necesitas para pagar el alquiler.

 CRISTINA Malaga

 

Virus y viralidad

En un momento donde los virus copan los informativos, escuchar a Ana Grande despejará las dudas de muchas personas. En su formación ha contado con el reconocimiento de uno de los contratos más prestigiosos en la investigación española, el Ramón y Cajal, el cual le ha permitido desarrollar sus investigaciones sin olvidar nunca la importancia de transferir sus resultados a la sociedad, pues “en esta crisis del coronavirus en general hay bastante información en los medios pero no toda es adecuada”.

Ana Grande

 

En su caso ha tenido un contrato Ramón y Cajal ¿cómo considera que estos contratos ayudan a mantener una carrera investigadora?

En el momento que yo obtuve el contrato Ramón y Cajal (RyC) sí que me ayudó mucho a poder continuar la carrera científica en España. Si bien la Universidad de Málaga apostó por estabilizarnos a los pocos investigadores que teníamos un RyC no fue así en otros muchos centros españoles. Muchos compañeros tuvieron que volver al extranjero para poder seguir en investigación y a esas alturas de tu vida es muy duro.

 

Siguiendo su línea de investigación, las noticias del momento versan sobre virus y su difusión ¿considera que se informa bien sobre ellos? ¿cómo habría que informar para no crear una alerta social?

En esta crisis del coronavirus en general hay bastante información en los medios pero no toda es adecuada. Desafortunadamente se está difundiendo mucha noticia falsa que contribuye a crear alarma social. Sin embargo, es posible obtener información contrastada y procedente de fuentes fiables como la que ofrece el Ministerio de Sanidad o la OMS, entre otros. Es cierto que este coronavirus es un virus nuevo y como aún no lo conocemos bien no sabemos cómo evolucionará. En España tenemos unos excepcionales profesionales de la salud, expertos epidemiólogos y virólogos que están trabajando contrarreloj para conocer bien al SARS-CoV-2 y saber cómo actuar. Es muy importante que sigamos las indicaciones de las autoridades sanitarias y no nos alarmemos porque eso no ayuda a controlar la situación.

 

En esta edición de Pint of Science contaremos con usted ¿qué nos puede adelantar de su charla?

En mi charla, titulada Virus vs Human, hablaré de virus emergentes, explicaré cómo surgen y evolucionan, por qué son tan difíciles de combatir y cómo podemos hacerles frente. También hablaré de mi línea de investigación sobre la estrategia antiviral denominada mutagénesis letal que se basa en conseguir que la ventaja evolutiva de los virus se convierta en su debilidad.

ANA Malaga

Texto: Teresa Fernandez (Colaboradora Comunicación - Málaga)

 

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