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Las chirlas y escupiñas grabadas son bivalvos de gran importancia en la gastronomía tradicional del litoral mediterráneo español y atlántico andaluz. Un reciente estudio científico ha publicado que las escupiñas grabadas padecen un cáncer, similar a las leucemias, denominado neoplasia diseminada porque se disemina través del fluido circulatorio por todos los tejidos del organismo. Estas células cancerígenas se caracterizan por una alta tasa de división, provocando la destrucción de los órganos volviéndolos no funcionales, lo que desencadena la muerte del organismo.

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Así es como se ven al microscopio secciones de tejido teñidas de la branquia de escupiñas grabadas, a la izquierda una fotografía de una branquia sana con su estructura característica y a la derecha una branquia infectada por células cancerígenas.

 Esta enfermedad se ha detectado en poblaciones del atlántico y mediterráneo español, afectando en prevalencias bajas a escupiñas grabadas de Galicia y de Menorca. Sin embargo, no se ha detectado escupiñas grabadas de las costas de otros países como Croacia, Portugal, Francia o Irlanda.

Estudios genéticos han revelado que esta neoplasia se trata de un cáncer transmisible al constatar que había surgido en otra especie, la chirla y se encontraba trasplantado en las escupiñas grabadas dónde conseguía dividirse clonalmente.

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Imagen representando la transmisión entre especies que se ha descubierto en este estudio.

Lo más sorprendente de este estudio es que reveló que las células cancerígenas detectadas en escupiñas del mediterráneo y del atlántico, compartían el mismo genoma mitocondrial completo, sin ninguna variación nucleotídica. Esto conlleva a pensar que las células cancerígenas encontradas procedían de la misma chirla y eran muy estables genéticamente porque a pesar de las múltiples divisiones y afectar diferentes poblaciones de escupiñas, no habían mutado en nueve años (periodo de recogida de muestras secuenciadas en el estudio).

Por otro lado, también se estudiaron poblaciones de chirla del Golfo de Cádiz, Mar Mediterráneo, Mar Adriático y Mar Tirreno, en las que no se detectaron ninguna alteración neoplásica, bien por la muy baja incidencia o porque esta enfermedad ya no afecta a esa especie actualmente y sólo se transmite entre escupiñas grabadas.

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Fotografías de las dos especies involucradas en este estudio, a la izquierda escupiñas grabadas y a la derecha chirlas.

Esto de los cánceres transmisibles, aunque suena muy extraño no es algo nuevo. El hallazgo de los cánceres transmisibles en bivalvos es muy reciente (2015), pero desde hace tiempo se está estudiando este modelo de cáncer en el demonio de Tasmania y en perros.

En los bivalvos se habían detectado cánceres transmisibles en almejas, berberechos y mejillones. En la almeja de Nueva Inglaterra se detectó un mismo clon de cáncer transmisible a lo largo de la costa de Norteamérica. Sin embargo, en berberechos común de una misma población se detectó que este tipo de cáncer había surgido dos veces. En mejillones se han descubierto dos clones diferentes, presentes a ambos lados del Atlántico y en el Pacífico, que ha podido contagiarse a otra especie del mismo género, al mejillón mediterráneo. En almejas también se ha encontrado esta transmisión entre especies de la almeja babosa a la almeja bicuda. Se desconoce cómo se realiza la transmisión de cánceres transmisibles marinos, si todavía mientras vive el organismo afectado o durante su muerte. Lo que sí se ha detectado es células cancerígenas en el agua y estudios en la laboratorio han demostrado que podrían continuar con vida en este medio durante semanas sin aporte de alimento.

Los demonios de Tasmania padecen un cáncer facial que se transmite por la mordedura de unos individuos a otros. Esta enfermedad ha contribuido a diezmar la población y declarar al demonio de Tasmania en peligro de extinción en 2008. Estudios recientes evidencian que esta enfermedad podría ser ya endémica y no tan agresiva con esta especie, además el ensayo clínico de una vacuna está aportando datos muy esperanzadores.

En perros se trata de un tumor venéreo transmisible que se encuentra en los genitales. Este tumor se originó en Asia entre 8500-4000 años y aunque esta enfermedad está casi extinta en Europa, hoy en día persiste en América del Sur.

Pero lo que tienen en común todos estos cánceres es que su transmisión se realiza entre individuos de la misma especie en mamíferos y entre la misma especie o familia en invertebrados.

Os dejo este enlace donde podréis encontrar el artículo científico, con un video divulgativo que cuenta todo esto mucho mejor que yo ;-)

Cheers!

Texto: Seila Díaz (Coordinadora Local - Vigo)

Y ella es Seila! Nuestra primera compañera en participar en #PINTíficas. Muchas gracias por tu aportación y enhorabuena por este magnífico trabajo!

¡Tú haces grande Pint Of Science y haces grande el 11 de Febrero!

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