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Pros y contras de las redes sociales en la edad adolescente

¿Las redes sociales son buenas para los adolescentes? ¿Están diseñadas para un uso consecuente por parte de la juventud? ¿Se pueden emplear como una buena herramienta? ¿Se debería esperar a la mayoría de edad para registrarse en redes? ¿Hay lugar para los padres en las redes sociales de los hijos? ¿Y lugar para los educadores?

Alrededor de todas estas preguntas dialogan dos mujeres adultas y conocedoras de los pros y contras de las redes sociales y de cómo se utilizan en la comunicación entre jóvenes.

En esta época de la comunicación que nos ha tocado protagonizar, las redes sociales están más que presentes. Desde su aparición, se han creado diferentes portales y han evolucionado con la idea de tener diferentes escenarios de cara a la sociedad (amistad, trabajo, actualidad…) Tener un conocimiento de su uso es fundamental para toda generación.

Los adolescentes dan la imagen de perfiles expertos en su uso, sus diferentes aplicaciones y su alcance. Con esta premisa parece que poco se les puede enseñar, pero formar y hacer una divulgación sana de las redes sociales a este colectivo ofrecerá conocer las redes como herramienta diaria, hacer ver un uso de las redes con perspectivas de futuro y no verlas como malas herramientas y el daño que hace su mal uso para la juventud.  

Las redes sociales son herramientas muy complejas, ofrecen otra dimensión más de nuestra sociedad, todo lo bueno y lo malo de la misma está en ellas, pero sin barreras, sin límites, en ocasiones incluso sin leyes. Nuestros adolescentes saben moverse por ellas como lo hacen por las calles de nuestra ciudad, pero estoy segura que todos estaremos de acuerdo en que hay zonas y horas en las que no deberían hacerlo

Durante la adolescencia el futuro adulto está moldeando su personalidad, empieza a tomar consciencia de sí mismo como individuo independiente de su familia y busca, más que en otras etapas, el apoyo de su grupo de iguales, necesita sentirse integrado, su autoestima depende de ello. Se siente invulnerable, pero es más frágil que nunca.

Antes nuestro mundo era más pequeño: nuestra familia, nuestro barrio, nuestro instituto. Somos animales sociales, nos importa lo que nuestra tribu piensa de nosotros, pero la evolución no nos ha preparado para saber lo que miles de seguidores piensan constantemente. ¿Cómo afecta a nuestros adolescentes la constante exposición en redes sociales a su autoestima? 

A lo largo de mi carrera profesional he dado clases a alumnado de distintas edades, en diferentes niveles educativos, de entornos socioculturales y económicos muy variados. Desde hace dos cursos soy profesora de Formación Profesional Básica, la segunda oportunidad para chavales menores de edad que no han terminado la ESO. Hablo a menudo en clase sobre redes sociales. Estos dos últimos años incluso tengo un tema sobre ellas en una asignatura de informática. La sensación con la que me quedo después de nuestras charlas es de preocupación. Mucha.

 

—¿Sabéis cuánto tiempo pasáis con el móvil?

—NOOO.

—Entrad en ajustes, y buscad la opción “Salud digital y controles parentales”.

—Señooo, ayer estuve con el móvil 11 horas, eso no es naaa.

—¡Yo estuve 9 horas, casi todas en Instagram!

 

—Seño, tengo muuuucho sueño. —Se echa encima del teclado.

—¿A qué hora te acostaste anoche?

—A las 6 de la mañana…

—¿Y qué hiciste hasta esa hora?

—Hablar con un amigo por Instagram.

 

—Esta aplicación se usa para compartir pornografía… —Dice un alumno en la presentación de su trabajo sobre Telegram.

—Telegram no es para compartir pornografía. —Digo sobresaltada.

—Pues para eso la utiliza todo el mundo que conozco…

 

Los chavales usan Instagram como Whatsapp y, al parecer, algunos, Telegram para compartir pornografía. Desconozco el uso que hacen de Tik Tok, porque es una red a la que me he negado a dar el salto y no sé nada de ella. Sin embargo, lo que leo me pone los pelos de punta. Desgraciadamente en clase también escucho historias escalofriantes de OnlyFans.

No voy a seguir por ahí porque el agujero negro que podemos encontrar es de inmensas proporciones. Lo necesario y URGENTE es hablar de soluciones

Prohibir no es una opción, para empezar porque no serviría de nada, pero, sobre todo, porque se perderían todas las ventajas que pueden aportar las redes sociales. ¿Qué hacemos entonces? Formar y acompañar a los menores en su uso, en el uso de internet en general. En esto tienen una importancia incuestionable las familias, igual que han llevado a sus hijos de la mano por las calles y les han enseñado el camino. Ojo, que en ocasiones, por ignorancia, por ingenuidad o por falta de interés (este tipo de padres existen, lamentablemente) no pueden realizar el acompañamiento preciso, así que no puede dejarse todo en sus manos. La labor de los profesores también es fundamental, ¿quién no ha dado seguridad vial en el cole? Pero las calles, las normas viales, la seguridad en nuestras ciudades están claramente establecidas, de igual forma hace falta que las leyes internacionales de protección digital del menor sean más duras, las acaten todos los países y, lo más importante, las plataformas que usan nuestros adolescentes.

 Patricia Libertad (Edición Blog - Equipo Nacional)

nuestrasociedad

Esto que cuenta mi compañera, no son casos aislados, no… ¡PARA NADA! Muchos compañeros suyos en el sector de la educación, comparten las mismas “anécdotas”. Unas anécdotas que comparten guion pero no escenario, y es que esto se repite en grupos de todas las edades.

Con edades cada vez más tiernas, la conexión a redes sociales es ya un hecho. ¿La raíz de esta situación? - No es una…

¿Es porque los padres trabajan más horas? ¿Es porque la forma de socializar ha cambiado? ¿Es porque tienen que estar localizados? ¿Es porque “su hermano tiene un móvil, así que él también”? ¿Es porque las tareas se comparten ahora en plataformas on-line? ¿Es porque la información está a un golpe de “click”?... 

Podemos seguir llenando este párrafo de preguntas, y si lo hiciéramos, seguramente saldrían algunas cuestiones preocupantes, sí, pero también saldrían otras muchas bien interesantes. 

Las noticias, la comunicación, las relaciones, los contactos… la SOCIEDAD, ha cambiado y está cambiando. Entre otras muchas alternativas, las redes sociales DEBEN estar a nuestro servicio como HERRAMIENTA para trabajar nuestra presencia y hacernos, de la mejor manera, un hueco en esta NUESTRA nueva SOCIEDAD.

Bajo esta premisa tuve la suerte de ayudar a una buena amiga (maestra de educación infantil) a preparar una interesante exposición sobre los usos alternativos que podían tener las redes sociales, y que sirviera de inspiración a ese colectivo que comentaba Patricia, en líneas anteriores: esos jóvenes que solo ven en las redes sociales contenidos “despersonalizados” y que necesitan, más que nunca, una nueva motivación.

Preparando este proyecto, salieron ítems tan interesantes como:

- Cuestiones orientadas a la imagen de perfil comparada a una primera marca personal de lo que mañana será su imagen del CV; ¿Cuál es la mejor?; ¿un selfie? ¿un paisaje? ¿tu perro?.

- Existencia de grupos temáticos en los que poder desarrollar un determinado talento (cocina, música, fotografía, animales…) ¡Las redes sociales son el mejor menú de temas inspiradores para cualquiera!

- Comparación de las actuales redes sociales con los que yo creo que fueron sus predecesores: ¡¡LOS BLOGS!! .. Actualmente tooooodos los perfiles de redes sociales son, en su mayoría, idénticos. La originalidad que ofrece un blog personal, el tratamiento de las imágenes y el formato, dan un toque único al portal, y con ello, una imagen mucho más real del creador. 

- Las etiquetas (o #Hashtag) se crearon como complemento de las publicaciones, para el seguimiento de temas concretos, debates en tiempo real, temas de tendencia (#política, #sociedad, #verano…) ¿¿#SirveDeAlgoCrearNuestraPropiaEtiqueta??

- Se puede conocer mucha gente por internet, sí, mucha, y eso… ¡ES BUENO! Porque con un uso particular de nuestro contenido, las personas nos contactarán por lo que realmente somos y no por lo que aparentamos ser.

- No seas como un influencer, sé tu propio influencer.

Es un tema en el que hay dos papeles bien diferenciados, el uso incorrecto de las redes sociales, y los que deben imponer un mejor uso.

Aún queda mucho trabajo por delante, un trabajo que depende de las áreas más sociales, la educación, la comunicación, la tecnología y, sobre todo, sus protagonistas, las personas.

Ana Peña (Edición Blog - Equipo Nacional)

Temas así de interesantes serán los protagonistas de las ponencias de NUESTRA SOCIEDAD... Os esperamos!

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